La fuerte conexión entre la mente y el cuerpo. Cuando sientes un nudo en el estómago y comienzan las mariposas y los nervios, se siente como sí tendrías el cerebro en el tripa, pero esa sensación intestinal es más verídica de lo que crees.
Durante años, los científicos han intentado entender la relación entre el intestino y nuestra mente. Hay suficientes pruebas que indican una conexión entre nuestra salud intestinal y nuestro estado mental. Una disminución en uno a menudo empeora al otro, entonces ¿por qué no se trata como uno solo?
A raíz de que la medicina psicodélica comienza a resurgir, se puede ver que los efectos que alteran la mente de los psicodélicos podrían extenderse hasta nuestro segundo cerebro.
Antes de indagar en la relación entre nuestro intestino y la salud mental, es fundamental saber que es el microbioma y por qué es tan importante.
La definición de microbioma se refiere a la colección de microorganismos que colonizan nuestro cuerpo, que consisten en bacterias, virus y hongos. La diversidad de nuestro microbioma intestinal, o el equilibrio de nuestras bacterias «buenas» y «malas», es un importante indicador de nuestra salud y bienestar. Incluso se ha demostrado que influye en nuestra función y comportamiento cerebral.
Nuestras bacterias intestinales ayudan a regular la producción de serotonina en el tracto digestivo, el 95% de la serotonina de nuestro cuerpo, de hecho. La serotonina no solo participa en la modulación de varios procesos gastrointestinales, sino que es un regulador decisivo en nuestro estado de ánimo, cognición, apetito, sueño y salud inmunitaria. A la serotonina se le conoce como la «hormona feliz».
Por lo tanto, el intestino y el cerebro están vinculados. Esta conexión, denominada eje intestino-cerebro, se refiere a todas las vías hormonales y neurológicas que unen el cerebro al intestino, mediadas por el nervio vago. Los trastornos del estado de ánimo pueden descontrolar nuestra salud intestinal, al igual que los desequilibrios en nuestro microbioma pueden obstaculizar nuestra función cerebral.
El eje intestino-cerebro es una relación fascinante que a menudo se pasa por alto. Por ejemplo, no es raro que las personas con síndrome del intestino irritable experimenten ansiedad y depresión, pero dado que el intestino no es necesariamente el culpable de la mala salud mental, esto puede dificultar que las personas encuentren la raíz de sus problemas.
Curiosamente, también se ha observado que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), formas comunes de antidepresivos, ofrecen beneficios terapéuticos en varios trastornos gastrointestinales. Esto ha llevado a algunos investigadores a especular que las terapias emergentes de salud mental también podrían ayudar a apoyar nuestra salud física y bienestar, y aquí es donde entran en juego los psicodélicos.
La investigación sobre psicodélicos está experimentando un renacimiento, y la evidencia a favor de su uso en el tratamiento de muchas afecciones de salud mental se está estudiando. La terapia asistida con psicodélicos es un planteamiento revolucionario de la salud mental. Ayuda a los pacientes a abordar la verdadera fuente de sus problemas que, a diferencia de los medicamentos comunes, priorizan la curación desde dentro.
Hay un fascinante cruce entre las afecciones que se estudian y tratan con terapia psicodélica y las asociadas con la salud intestinal disfuncional. La depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático, entre otros, se han relacionado con la disbiosis microbiana en el intestino y también parecen responder a la terapia psicodélica. Entonces, ¿podría el intestino desempeñar un papel en un viaje psicodélico?
Las personas con experiencia en el uso de psicodélicos dirán, que sí. Las molestias abdominales, las náuseas e incluso los vómitos son características comunes de la experiencia psicodélica. En las ceremonias de ayahuasca, este es un elemento crucial del proceso de curación, donde la llamada «purga» se ve como la expulsión del trauma o la negatividad.
Se cree que los efectos secundarios gastrointestinales de los psicodélicos se deben a su capacidad para activar los receptores de serotonina 2A (5-HT2A), los mismos receptores responsables de los efectos alucinógenos de los psicodélicos en el cerebro.
Así que está claro que los psicodélicos hacen algo en el intestino. Es el alcance exactamente lo que aún no se conoce, pero si se sabe que los psicodélicos están teniendo un impacto en las bacterias buenas o las bacterias malas en el intestino, entonces ese impacto, ya sea al cambiar las cifras o cambiar la función de esas bacterias, podría tener un impacto positivo en la ansiedad, la depresión o los trastornos gastrointestinales.
Curación desde dentro
Los científicos están investigando si esta conexión intestino-cerebro podría mejorarse utilizando psicodélicos. ¿Es viable curar el intestino a través de la mente, y viceversa?
Los investigadores Dra. Kate Pate y Christopher Lowrycreen que si. Están trabajando con el Proyecto Corazones Heroicos para entender los efectos de las ceremonias de ayahuasca en el microbioma y cómo influye en los síntomas del trastorno de estrés postraumático.
Otras investigaciones han puesto de relieve un vínculo sustancial entre la inflamación y el trastorno de estrés postraumático. Aun no se conocen los mecanismos exactos, pero se cree que el estrés y el trauma reducen la diversidad del microbioma, lo que hace que el intestino sea más vulnerable a los patógenos y tenga más probabilidades de inflamarse. La inflamación intestinal, puede hacer que las bacterias entren en el cuerpo y desencadenen una inflamación sistémica.
Hay pruebas que indican que la inflamación puede agravar los síntomas del trastorno de estrés postraumático, lo que sugiere que la disbiosis intestinal es una causa y una consecuencia de una mala salud mental. Aunque esto no se ha probado experimentalmente, se cree que «un microbioma alterado puede desempeñar un papel en los efectos transformadores de la ayahuasca».
Otro investigador, el Dr. Kim Kuypers, tiene una teoría de que los efectos positivos observados con los las microdosis de psicodélicos podrían tener más que ver con el intestino de lo que se demostró anteriormente, lo que sugiere que «las bajas dosis de psicodélicos inducen sus efectos a través de alteraciones en el microbioma y vías relacionadas con el cerebro».
Actualmente, no hay evidencia experimental que respalde esta teoría, pero un artículo destaca la necesidad de seguir investigando los mecanismos que subyacen a los beneficios terapéuticos de los psicodélicos. Tal vez el eje intestino-cerebro esté más involucrado de lo que pensamos.
Puede ser que estos medicamentos puedan reducir directamente la inflamación a través de la activación del receptor 5-HT2A en el intestino y, a la vez, mejorar los síntomas de la salud mental. O, las mejoras en la función cerebral observadas con la terapia psicodélica podrían tener efectos positivos en la salud intestinal. Pero mientras no se legalice la investigación con psicodelicos la relación intestino-cerebro seguirá siendo un misterio.
